Reforma integral de piso antiguo: qué incluye el presupuesto
Qué incluye realmente el presupuesto de una reforma integral en un piso antiguo: instalaciones obsoletas, refuerzos y partidas que no aparecen a simple vista.

Reformar un piso antiguo no es lo mismo que reformar un piso de 15 años. La diferencia no está en los acabados que elijas, está en lo que hay detrás de las paredes, y eso es precisamente lo que más eleva el presupuesto sin que se vea a simple vista.
Las partidas “invisibles” que sí hay que presupuestar
Instalación eléctrica obsoleta. Pisos anteriores a los años 2000 suelen tener instalación eléctrica que no cumple normativa actual (sin toma de tierra, sección de cable insuficiente para el consumo actual de electrodomésticos). Renovarla por completo: 3.500-6.000 € en un piso de 85m2.
Tuberías de plomo o hierro galvanizado. Muy habituales en edificios de antes de los años 80. Hay que sustituirlas por completo, no solo repararlas, porque el deterioro suele afectar a toda la red. 3.000-5.500 €.
Humedades ocultas. Es habitual descubrir humedades por capilaridad o filtraciones antiguas al picar paredes, especialmente en plantas bajas o medianeras. Tratamiento: 500-2.000 € según extensión.
Amianto en instalaciones antiguas. En viviendas de los años 60-70, algunas tuberías de fibrocemento o placas aislantes pueden contener amianto. Si aparece, su retirada exige empresa especializada y gestión de residuos peligrosos, con un coste añadido de 1.000-3.000 € según la cantidad encontrada.
Por qué el presupuesto inicial casi nunca es el final
En reformas de pisos antiguos, es habitual que el presupuesto real acabe un 10-20% por encima del presupuesto inicial, precisamente por estas partidas que no se pueden calcular con precisión hasta que se abre la pared o se levanta el suelo. Un buen profesional debería avisarte de esto desde el principio, no presentarlo como una sorpresa a mitad de obra.
Cómo protegerte de sobrecostes descontrolados
Pide que el presupuesto incluya una cláusula de contingencia (habitualmente un 10-15% del total) para cubrir imprevistos sin tener que renegociar cada vez que aparece algo. Y si es posible, contrata una inspección previa con cata (pequeñas aperturas de prueba en puntos estratégicos) antes de cerrar el presupuesto definitivo: cuesta algo de dinero por adelantado, pero reduce mucho el riesgo de sorpresas grandes después.