Orden correcto para reformar una vivienda de arriba a abajo
En qué orden se debe reformar una vivienda para evitar sobrecostes y repetir trabajos: fases de la obra explicadas paso a paso.

Reformar en el orden equivocado es una de las formas más habituales de gastar dinero de más sin darse cuenta: repintar una pared que luego hay que picar para pasar un cable, o instalar un suelo que hay que levantar porque se olvidó calcular el grosor del suelo radiante. El orden no es un detalle menor, es directamente parte del presupuesto.
El orden correcto, paso a paso
1. Demolición. Se retira todo lo que no se va a mantener: tabiques, alicatados, suelos, sanitarios, instalaciones antiguas. Siempre lo primero.
2. Estructura y refuerzos. Si hay que reforzar vigas, abrir o cerrar huecos estructurales, es el momento, antes de que haya nada más instalado que pueda verse afectado.
3. Instalaciones: fontanería, electricidad y climatización. Se pasan todas las tuberías, cables y conductos antes de cerrar ninguna pared o suelo. Es la fase que menos se puede improvisar después.
4. Cerramiento y regularización de paredes y techos. Se cierran los rozas de las instalaciones, se enlucen paredes, se nivelan superficies.
5. Alicatado y solado. Con todas las instalaciones ya ocultas y las superficies preparadas, se colocan los revestimientos definitivos.
6. Carpintería interior. Puertas, armarios empotrados, molduras.
7. Pintura. Siempre después del alicatado y la carpintería, nunca antes: evita repintar zonas dañadas durante otras fases.
8. Instalación de sanitarios, muebles de cocina y electrodomésticos. Con la obra prácticamente terminada, se colocan los elementos finales.
9. Acabados y detalles finales. Grifería, tiradores, enchufes y mecanismos, remates, limpieza final de obra.
Los errores más caros de saltarse el orden
Pintar antes de terminar el alicatado (obliga a repintar zonas manchadas o dañadas). Instalar suelo antes de decidir si habrá suelo radiante (el grosor cambia y puede obligar a levantar puertas o rehacer el nivelado). Y, el más habitual de todos: colocar muebles de cocina antes de tener claro dónder van exactamente los puntos de luz y enchufes, algo que casi siempre acaba en cables vistos o regletas visibles que estropean el resultado final.
Por qué merece la pena planificar esto con el reformista desde el primer día
Un buen profesional debería presentarte un cronograma de fases antes de empezar, no ir decidiendo el orden sobre la marcha. Si el presupuesto que te han dado no incluye una planificación de fases clara, es una señal de que quizá no están tan organizados como deberían para un proyecto de esta envergadura.